domingo, 11 de octubre de 2009

Los saberes de mis estudiantes


En estos tiempos donde la tecnología forma parte de nuestra vida, es importante utilizar a ésta como herramienta en nuestras clases, con la finalidad de crear y compartir información que pueda ser enriquecida por otros, por lo que debemos de empezar a conocer, ¿Para qué utilizan el internet nuestros estudiantes? ¿Qué saben hacer en internet? ¿Para qué y cómo les gustaría utilizarlo en clase? Estas preguntas se les planteó a un grupo de 30 alumnos de la asignatura de Algebra.

De acuerdo a los resultados el uso más frecuente que los jóvenes le dan a el internet es para consultar información haciendo uso del buscador “Google”, un buen porcentaje ocupa este medio para escuchar y bajar música e imágenes. Con respecto al aspecto social el uso que le dan a internet es para comunicarse por el chat y enviarse correos electrónicos con sus amigos o familia, muy pocos jóvenes lo ocupan para crear, compartir y colaborar en blogs, metroflogs, etc.
Cuando se les preguntó para qué les gustaría utilizar el internet en clase, la mayoría comentó que para buscar y consultar temas de las asignaturas, aunque algunos comentaron que sería interesante poder comunicarse con los compañeros y maestros por este medio ya sea para aclarar dudas o para intercambiar opiniones y conocer las actividades a realizar.
Los resultados a las preguntas planteadas, nos permiten conocer que en general los jóvenes, saben consultar páginas, chatear y enviar correos electrónicos, aunque se debe orientar el uso de esta herramienta para que sea de mayor provecho para ellos, por lo que se consenso qué es lo que les gustaría hacer en el internet y por qué, la mayoría comentó que les gustaría que se creara una página web o un blog para que ellos puedan consultar algunos artículos o lecturas de la asignatura, así como también enterarse de las actividades de clase, y poder resolver algunas dudas que surjan en la realización de dichas actividades, no sólo con el docente sino también con sus compañeros.
Se acordó iniciar con la creación de blogs, con la finalidad de conocer su estructura y el procedimiento para poder participar, subir o bajar información.
La metodología que se acordó es la siguiente:
Los cinco alumn@s que tienen conocimiento y experiencia en la creación de blogs, serán los que enseñen al resto de sus compañeros.
El docente les sugerirá algunas lecturas relacionadas con la creación de un blog y su importancia.
Los jóvenes aprenderán qué es un blog, cómo crearlo, cuál es su estructura, cómo participar, cómo subir y bajar información, etc.
Se formarán 5 equipos de 6 alumnos, en cada uno de ellos el alumno que tenga el conocimiento y los que van a aprender.
El lugar en donde se llevarán a cabo las prácticas será en algunas ocasiones el centro de computo de la institución (cuando exista el espacio), otras será en horas extraescolares en la comunidad de los alumnos.
Se utilizará el correo electrónico y el chat para poderse comunicar, cuando no se puedan reunir.
Los tiempos quedaron abiertos de momento, ya que por las actividades de los jóvenes estos podrán reunirse en tiempos mínimos. Mientras los alumnos aprenden intercambiando información sobre los blogs, el docente diseñará uno para el grupo, con información de utilidad para la asignatura y en donde los alumn@s podrán poner en práctica lo aprendido.

Mi confrontación con la docencia

Siempre me han gustado las asignaturas de Matemáticas y las relacionadas con el área de Ciencias Naturales, por eso decidí estudiar la profesión de Ingeniería Industrial en Química, la cual cursé en el Instituto Tecnológico de Oaxaca, en aquellos tiempos mi deseo era trabajar en una industria a cargo de un proceso químico o de un laboratorio de control de calidad. Mi primer trabajo fue en una empresa de aire acondicionado en la ciudad de México, ahí me desempeñaba como auxiliar en diseño de sistemas de aire acondicionado. Por motivos familiares regresé a mi estado y trabajé por dos años en una compañía refresquera, luego decidí buscar otra opción y fue así como surgió la oportunidad de dar clases en un bachillerato semiescolarizado, dirigido a trabajadores de la educación que requerían concluir su bachillerato, este primer contacto con la docencia fue una gran experiencia ya que al revisar los temas de las asignaturas que impartía tuve la oportunidad de reafirmar algunos conocimientos y conocer nuevos, además la responsabilidad y el interés que mis alumnos adultos demostraban me motivó mucho en este trabajo. Me gustó tanto esta actividad que hasta la fecha mis trabajos han sido en el ámbito educativo.
Cuando ingresé al Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Oaxaca, recibí un curso de inducción a la didáctica el cual me aportó algunas herramientas para mejorar mis clases, las cuales he ido reforzando con la información de los diferentes cursos de capacitación que hasta la fecha he recibido, y los que por iniciativa he tomado. Estos cursos me han mostrado un panorama diferente al que tenía cuando inicie a trabajar en la docencia.
Trabajar con adolescentes no es nada fácil, se requiere de estar preparado en varios aspectos a parte del profesional (psicológico, pedagógico, didáctico, etc.), para lograr los objetivos que nos planteemos, por lo que creo que ser docente del nivel medio superior, es un gran compromiso, ya que nuestro trabajo define hasta cierto punto la ocupación de adultos que nuestros jóvenes tendrán, ya sea que ingresen al sector productivo o que decidan continuar sus estudios, es también en este nivel donde mayor deserción escolar se presenta, por eso pienso que es un gran compromiso y responsabilidad el que tenemos los que trabajamos en el nivel medio superior, sin olvidar que la educación y preparación de los jóvenes no parte de aquí en adelante, sino desde sus primeros años de vida y que no es competencia única de los docentes.
Al comparar los empleos que he tenido encuentro grandes diferencias con el que realizó en educación, en este trabajo mi jornada no inicia cuando llego a la escuela ni termina cuando salgo, siempre hay algo que hacer, trabajo con personas (adolescentes) lo cual es muy delicado porque se debe ser cuidadoso, sensible y asertivo para orientarlos. Por todo esto me gusta mucho mi trabajo y aun más cuando observo el interés de un joven hacia el estudio de las ciencias, cuando participan y cuestionan acerca de un tema, cuando proponen, cuando comentan, cuando después de egresados regresan a la escuela para comentarme sus avances y uno que otro a decirme que algún tema de las asignaturas que imparto lo impulsó a elegir su carrera profesional, es en ese momento que pienso que mi labor docente no ha sido en vano, que he contribuido en algo en la formación de ese joven y es cuando disfruto ser docente.

Mi aventura de ser docente

Con la lectura “la aventura de ser maestro”, me pude identificar con varias de las situaciones que el pedagogo José Esteve, comenta en ese texto. La frase “…era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir” (de Miguel Unamuno), encierra una gran filosofía de nuestra labor docente, porque para que uno logre motivar a los alumnos, antes debemos estar motivados nosotros, así como para que logremos el interés en los alumnos, primero debemos estar interesados y comprometidos con nuestra labor…
Nuestro quehacer docente presenta una serie de retos que a través de los años y la preparación pedagógica podemos ir venciendo, muchos de los problemas u obstáculos que tenemos en esta labor se minimizarán a medida que descubramos nuestra identidad docente, que descubramos qué es realmente ser profesor, que estemos convencidos que este trabajo es de servicio, y que lo más importante son nuestros alumnos.
Nuestro trabajo se va construyendo por ensayo y por error, y no porque no aprendamos de nuestros errores, sino porque nuestra labor no se puede quedar estática, es cambiante y dinámica, porque trabajamos con personas con contextos culturales, valores, situaciones económicas e intereses diferentes, que hace que nuestra labor no se termine jamás de desarrollar o completar, que siempre tengamos que diseñar cosas diferentes de acuerdo también a las exigencias del momento en que vivimos, es decir, lo que nos funcionó incluso con un grupo, tal vez o lo más seguro no nos funcione con otro.
Llegar a ser un buen docente presenta una serie de retos que sólo el que tiene la vocación de servir podrá ir logrando, se requiere experimentar (con profesionalismo y ética) combinando la comunicación, la interacción, la disciplina, la adaptación de los contenidos, hasta encontrar la dosis perfecta que nos lleve a gozar de esa “libertad” de ser profesor.